En una entidad pública, un cambio de sistema mal ejecutado no produce una queja comercial: deja a ciudadanos sin acceso a un servicio del que no tienen alternativa.
Por qué el cambio simultáneo es una mala idea
El corte total en una fecha es atractivo en un cronograma y peligroso en la práctica: concentra todo el riesgo en un momento único y, si algo falla, no hay camino de vuelta ordenado.
La alternativa es una transición por fases donde el sistema anterior sigue disponible mientras el nuevo demuestra que funciona con usuarios reales.
Las cuatro fases
El plan de reversión debe ser ejecutable, no declarativo
Un plan de reversión que dice «se restaura el sistema anterior» sin especificar en cuánto tiempo, con qué datos y quién lo autoriza, no es un plan.
Debe indicar el punto de retorno concreto, el tiempo máximo de ejecución, qué pasa con las transacciones registradas en el sistema nuevo durante la ventana, y quién toma la decisión con qué criterio.
Capacitación: el factor que decide la percepción
Un sistema técnicamente correcto que nadie sabe usar se percibe como un fracaso. La capacitación debe ocurrir antes de la migración del grupo correspondiente, con los datos y casos reales de esas personas, no con un ejemplo genérico.
El acompañamiento presencial o remoto durante los primeros días de cada grupo reduce más incidencias que cualquier manual.
